Desde su ubicación geográfica en el extremo sur del planeta, Chile mira al mundo desafiando las distancias. La conectividad y el comercio exterior constituyen una prioridad ineludible. No es casual que el país destaque por la eficiencia de su moderna infraestructura y por su red de telecomunicaciones. Estos dos factores han contribuido a que el intercambio comercial superara los 129 mil millones de dólares en 2008, transformando al comercio exterior en un motor de crecimiento y desarrollo, en cerca del 69% del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile.
De acuerdo al estudio Connectivity Scorecard 2009, encargado por la empresa Nokia, Chile se ubica en el tercer lugar del ranking de conectividad entre las economías basadas en los recursos y la eficiencia, por encima de Rusia, China, India y todos los países de América Latina.
Algunos datos elocuentes: en el país hay casi tantos teléfonos móviles como habitantes; las personas son más asiduas a los sitios de Internet de redes sociales que en otros países y, cuando conducen sus automóviles por las nuevas carreteras urbanas de Santiago, utilizan un moderno e inteligente sistema integrado de telepeaje, uno de los primeros del mundo en operar con transmisores o transpondedor.


