Gastronomía

Fotografía Sernatur

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La cocina chilena es una larga y angosta mesa dispuesta para platos diversos. Es la geografía y la historia del país que se manifiestan en la diversidad de comidas y bebidas. Resultado del cruce cultural, con ingredientes de varias tradiciones culinarias, la gastronomía local es producto del mestizaje, de la potente tradición indígena y su encuentro con los españoles. Luego se suma la cocina francesa, que influye primero en la elite y después se extiende a toda la sociedad. Actualmente, Chile es un país abierto al mundo, hay restaurantes con especialidades de distintos países y clubes de colonias de inmigrantes; al tiempo que se vive el rescate de productos autóctonos, de la tierra y, sobre todo, del mar. De este modo, la nueva cocina chilena crea, recrea y experimenta para el gusto de todos los comensales. La globalización y el arribo de muchos extranjeros han ampliado la gastronomía y los sabores. Es usual encontrar restoranes de comida tailandesa, alemana e india en Santiago. Sin embargo, para los chilenos, aun para los que residen en el extranjero, la empanada será siempre evocadora de las Fiestas Patrias y de otras celebraciones típicas. Por supuesto, que también es una excelente oportunidad de acompañar todos estos platos con una copa del afamado vino chileno o de pisco. El vino chileno es de exportación, motivo de fiestas y atractivas rutas turísticas. En pocas palabras, por su gran calidad hay buenas y múltiples razones para brindar por el vino chileno. En 2008, el vino Clos Apalta 2005, de la viña Casa Lapostolle, fue elegido el mejor del mundo por la revista especializada norteamericana Wine Spectator. La industria ha situado a Chile como undécimo productor y quinto exportador a nivel mundial. Tal presencia internacional responde a una antigua tradición de producción. En cada botella hay cultura que habla de una geografía, un clima, emprendimientos y personas que trabajan y viven en torno a los productos que ofrece la uva. Por este motivo, entre las fiestas típicas destacan las fiestas de la vendimia, y son ya tradicionales las rutas del vino en diversas localidades del valle central. En estas rutas los turistas pueden conocer de cerca los procesos de producción y degustar la variedad de cepas, al tiempo que recorren la zona en el tren del vino desde San Fernando a Santa Cruz. Precisamente en el valle de Colchagua se encuentran los mejores viñedos del país. Pero también se producen excelentes vinos en Atacama, Coquimbo, el Valle Central y la zona sur.

El vino chileno

Conexión francesa Expresiones como Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot, Malbec, Sauvignon Blanc y Sèmillon, caracterizan la industria chilena del vino y hacen evidente la influencia de la cultura francesa. Entre los expertos galos que llegaron en el siglo XIX, destaca Claudio Gay, botánico y naturalista, autor del Atlas de Gay, quien estudió la flora, la fauna, la geografía y la geología del país.

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Los franceses aportaron a la modernización de la producción del vino y trajeron cepas Cabernet Sauvignon, Cot o Malbec, Riesling, y otras antes mencionadas; promovieron el cultivo de variedades de uva francesas, el refinamiento de los ensambles y las técnicas de maduración. Se trata de una conexión francesa con resultados que están a la vista y en el paladar de expertos y de aficionados. A los mejoramientos en el tratamiento de las viñas, se sumó la incorporación de elementos técnicos que permitieron la producción local de champaña. Sin embargo, mucho antes del aporte francés, los españoles habían traído las primeras vides a Chile alrededor de 1550. Fueron cultivadas en el Valle Central, en los alrededores de Santiago, zona de clima mediterráneo con las estaciones del año claramente definidas. Con el paso del tiempo, el mestizaje productivo y la experimentación dieron vida a las cepas chilenas, que han tenido un singular reconocimiento a su calidad. Por ejemplo, la cepa Carménère que se extinguió en Europa, logró sobrevivir en el país. La inversión en las cepas chilenas ha derivado en la introducción de modernas tecnologías, regulaciones legales, clasificaciones y denominaciones de origen, que han facilitado la producción de vinos de exportación que prestigian al país. Más informaciones sobre vinos se encuentra en el sitio de la Asociación Wines of Chile

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Chicha y pisco

Además del vino, la uva es el origen de otras bebidas alcohólicas tradicionales en Chile. Tal vez la más popular es la chicha, jugo de uva fermentada, de origen mapuche, y que también se prepara con jugo de manzana fermentado. En la Parada Militar de las celebraciones de Fiestas Patrias es tradicional que el Presidente de la República beba chicha en cacho, un cuerno de toro a modo de vaso, ofrecido por un representante de los huasos, hombres del campo chileno. También de la uva se produce el pisco, un tipo de aguardiente típico de los valles nortinos. El más reconocido es del Valle de Elqui, donde se encuentran varias destilerías de pisco que pueden ser visitadas, zona de la poeta Gabriela Mistral y de los cielos más limpios del país.

Fotografía Sernatur

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El suelo, el clima cálido y seco, con altos contrastes de temperatura, y las aguas provenientes del río Elqui han sido condiciones propicias para el desarrollo de los diferentes tipos de uva variedad moscatel, de cuyo destilado resulta el pisco con distintas graduaciones. Las hay de 30, 35, 40 y 43 grados, desde el pisco corriente hasta el gran pisco. Algunas uvas moscatel son la de Alejandría, la rosada, la negra y la blanca temprana. El pisco se puede beber solo, mezclar con una bebida cola para preparar la popular piscola y, en los aperitivos es infaltable el pisco-sour, preparado a base de pisco y jugo de limón. Asimismo, es típico en las peñas o reuniones de canto y guitarra el vino navegado, mezcla de vino caliente con naranjas. Al vino con fruta, se le puede llamar borgoña o ponche. También se produce el aguardiente destilado de unos 50 grados, con el que se prepara cola de mono, mezclándolo con leche y canela, el que se bebe en las fiestas de navidad y año nuevo. También el aguardiente, mezclado con leche, es la base del licor de oro, denominado así por su color, propio de la Región de Los Lagos en el sur del país.