La Ciudad de Relaciones

La Ciudad de Relaciones se define con 8 principios:

1. MIENTRAS MÁS RELACIONES DE COLABORACIÓN HAYA EN UNA CIUDAD, SE CREA MÁS VALOR Y EL VALOR MEJORA LA CALIDAD DE VIDA.
En esencia la ciudad es una red de relaciones premeditadas y casuales entre sus habitantes y entre ellos y su entorno natural. Mientras más intercambio positivo haya en esa red, más crecimiento, más desarrollo, menos derroche, más calidad.

2. LO PUBLICO Y COLECTIVO FAVORECE LAS RELACIONES DE COLABORACIÓN.
Es necesario valorizar la colaboración en la mente de hombres y mujeres e incentivarla en las políticas públicas.
Es necesario valorizar los espacios comunes en hogares, lugares de trabajo, vías de tránsito y espacios urbanos.
Lo privado debe mantenerse en la justa medida de lo necesario y suficiente.

3. EL TERRITORIO NATURAL DE LA CIUDAD ES ÚNICO Y PERMANENTE, ES EL LUJO IRREPETIBLE DE CADA CIUDAD.
La preservación y enriquecimiento de los suelos, la flora y la fauna, el paisaje natural, el aire y las aguas, son esenciales para la calidad de vida de sus habitantes, para su arraigo y su proyección en el tiempo.
La ciudad debe asegurar el libre acceso a la experiencia de lo natural: observatorios, parques naturales interiores, parques y senderos de borde y reservas naturales deben permitir la plena relación de las personas con su medio natural.

4. CADA CIUDAD ES ÚNICA E IRREPETIBLE Y ESA SINGULARIDAD ES SU DISTINCIÓN.
La singularidad de una ciudad está dada por la cultura de sus habitantes, por su historia y su entorno natural y se expresa en la persistencia de sus costumbres atávicas y la conservación y enriquecimiento de su patrimonio cultural.
Preservar y cultivar la singularidad de la ciudad y su patrimonio, son esenciales para agregar valor a la oferta que esa ciudad le hace al mundo, ciudades que destruyen sus distinciones propias pierden interés y se convierten en poblaciones meramente utilitarias.

5. LO GRANDE CON LO PEQUEÑO DEBEN ESTAR EQUILIBRADOS.
La proporción de los grandes edificios con la escala de su llegada al suelo; la velocidad del tránsito rápido con la lentitud del pie; los millones de habitantes con la familiaridad de los pequeños barrios.
El ser humano admira lo grande pero habita lo pequeño porque se proyecta ilimitadamente pero su seguridad está en lo familiar y cercano.

6. LA CALIDAD ES PARA TODOS.
Los frutos de la sofisticación humana que esa comunidad es capaz de crear o adquirir: arte, belleza, calidad urbana, deben repartirse equitativamente por toda la ciudad.
Lo público no debe ser segregado, al contrario, la valoración de lo público es esencial para igualar las oportunidades de todos de crear valor y acceder a una buena calidad de vida.
A menores recursos privados, más inversión pública.

7. LA CIUDAD DEBE PROPORCIONAR TODA FORMA DE RELACIONAMIENTO POSIBLE.
La ciudad debe proveer lugares donde las relaciones no premeditadas tengan ocasión de ocurrir: espacios de encuentro en los edificios, zonas de descanso en calles y avenidas, zonas que acojan el paseo, la contemplación, el goce de la naturaleza.
Asimismo, como hoy toda ciudad tiene calles, redes de transporte, redes telefónicas, redes de radio y televisión, lo mismo debe ocurrir con las redes de datos que deben ser de libre acceso para todos.

8. LA FIESTA Y EL OCIO SON ESENCIALES.
La fiesta pública, la actividad cultural callejera no son accesorios a la vida laboral que prevalece en la ciudad, sino que son sustanciales a la vida de las personas.
La actividad pública destinada al ocio y la cultura es tan importante como el transporte y la construcción de viviendas.
Una producción suficiente para un gasto suficiente, deja tiempo y espacio para el cultivo del espíritu, fundamentales en el desarrollo del espíritu humano y la valoración de su vida.