Chile quiere explorar y aportar nuevas perspectivas para reenfocar el proceso de construcción de ciudad.
El Pabellón de Chile consiste en mostrar que los problemas del actual modelo de ciudad se producen al olvidar la razón esencial de agruparnos en ciudades: que los seres humanos somos en relación con los demás y con nuestro entorno natural, y que es en relaciones de intercambio positivo donde creamos valor para nosotros y para los demás.
La razón de los problemas sociales, ambientales, de bienestar y de derroche de energía que sufren las ciudades modernas radica en que ponemos la mayor parte de nuestros esfuerzos en los aspectos privados e individuales de la ciudad, olvidando sus aspectos colectivos.
Privilegiamos la vivienda privada, la oficina privada, el transporte privado, los centros comerciales privados, la ocupación privada del suelo, la ocupación privada del tiempo, el consumo personal, las autopistas para uso del automóvil.
Los edificios se piensan como un conjunto de espacios privados, el espacio público es apenas funcional para el tránsito de las personas que se dirigen a sus espacios privados.
La construcción industrializada, si bien resuelve una parte de lo que se llama “el problema de la vivienda”, produce otro: el paisaje de la uniformidad que limita la expresión de la singularidad humana.
La ciudad “privada” moderna atenta contra su esencia y termina aislando al ser humano, una profunda contradicción que produce los problemas antes mencionados.
La humanidad se encuentra en un ciclo de cambio. La sociedad regida por las reglas del bien individual comienza a volverse incómoda, más aún cuando la mayor cantidad de valor se produce en estructuras colectivas como las que ha permitido Internet, los clusters industriales y el comercio global.
La tesis de Chile es que la ciudad de hoy tiene que cambiar sus paradigmas para adaptarse al nuevo estado de desarrollo del ser humano.

